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19 de Marzo de 2008 LA EBT, EN EL HORIZONTE DE LA ANDALUCÍA INNOVADORA La Junta de Andalucía y las universidades públicas de la comunidad trabajan, conjuntamente, en la creación de empresas de base tecnológica a partir de proyectos desarrollados por grupos de investigación que ofrecen productos y servicios útiles para la sociedad. Tamara Velázquez El clásico tándem investigación y docencia presente en las universidades se ha convertido en terna dentro de Andalucía. La Consejería de Innovación Ciencia y Empresa (CICE) ha incorporado a ese dúo la modernización de las instituciones como metodología para acercarse a la tónica perseguida, desde los años 90, por la Comisión Europea en su enfrentamiento contra las potentes economías japonesa y estadounidense.
En el año 2002 se fundó la primera empresa de base tecnológica -spin-off, en su término inglés- vinculada a una universidad andaluza. Un año más tarde fueron dos las EBT nacidas en la comunidad, pero el verdadero punto de inflexión en el recorrido de la constitución de empresas de esta índole en Andalucía lo marcó la entrada en vigor, en agosto de 2004, del programa Campus. Esta iniciativa es gestionada por la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA), dependiente de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, y con su actividad favoreció el nacimiento de 11 de las 17 empresas de base tecnológica originadas en ese año.
Dicho proyecto, según afirma Miguel Ángel Serrano, director de la Agencia IDEA, “supuso un revulsivo en cuanto a la creación de spin-off en Andalucía y a la clasificación de nuestra comunidad respecto al total nacional”. Gracias al arranque de este programa, la aportación andaluza al total de EBT del país pasó de ocupar uno de los puestos de la cola en la clasificación de las autonomías más prolíficas, aportando un incremento al total nacional de un 1,5 por ciento en 2002, a liderar esta lista con un 27 por ciento con respecto al conjunto nacional, después de fomentar la fundación de 33 EBT en 2006. Actualmente, es la segunda comunidad detrás de Madrid.
Durante el transcurso del primer año desde la puesta en marcha del programa Campus, este proyecto acogió el 67 por ciento de las empresas creadas. Así, lo que para Serrano se inició como un “reto”, es calificado ahora por él de “todo un éxito” puesto que, dos años después, la iniciativa Campus respaldó el cien por cien de los proyectos que dieron lugar a las EBT en Andalucía.
Gestación y beneficios
Hasta el momento se ha formalizado la creación de 61 spin-off en el marco Campus, aunque son seis más los incentivos aprobados que, por valor de 5,6 millones de euros, se han concedido para fundar nuevas entidades. La inversión que han movilizado dichos proyectos ronda los 19 millones y su facturación es cercana a los 30 millones. Se estima que, de esta cifra, más del 15 por ciento procede de mercados internacionales.
El proceso de selección de los proyectos aspirantes a materializarse en un formato empresarial se gesta en la Agencia IDEA. A ella llegan a través de otras entidades colaboradoras: las Oficinas de Transferencia de resultado de la Investigación (OTRI) de las universidades y centros de investigación. Su labor consiste en identificar los estudios proclives a convertirse en empresas con futuro.
Hoy en día, las universidades más fecundas en relación al surgimiento de empresas de base tecnológica en la comunidad son las pertenecientes a las provincias de Málaga, con 17 EBT, Almería y Granada, con 12 cada una, y Sevilla con 11. Son seis los sectores estratégicos a los que están vinculadas las 67 EBT creadas al amparo del Programa Campus. Desde la tecnología de la información (29 EBT) a la nanotecnología (1), pasando por las ciencias de la vida y la salud (20), la energía y medio ambiente (6), la aeronáutica (3) y tecnologías de otras características (8).
Uno de los aspectos sobresalientes de esta iniciativa es el empleo generado. De los 354 puestos creados, el 40 por ciento se centra en I+D. Casi el 88 por ciento lo ocupan titulados universitarios, más del 24 por ciento son doctores y, aproximadamente, el 30 por ciento del total de las plazas está ocupado por mujeres. Su trabajo implica la ejecución de 110 proyectos de I+D, el origen de 30 patentes y más de 30 publicaciones científicas llevadas a cabo en revistas de gran calado internacional. “El proyecto Campus responde a la necesidad de valorar a los investigadores más allá de lo académico, posibilitándoles trasladar su trabajo a la sociedad y contribuir al crecimiento de nuestra economía”, sentencia Miguel Ángel Serrano, director de la Agencia Idea.
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