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   RECURSOS NATURALES Y MEDIO AMBIENTE
20 de Diciembre de 2006
FIAPA ESTUDIA LA REPOBLACIÓN Y EXPLOTACIÓN COMERCIAL DE UNA ESPECIE ENDÉMICA DE CARACOLES
Los estudios que realiza FIAPA sobre el Iberus gualtierianus, pretenden su cría en cautividad de cara a la futura repoblación y explotación comercial de una especie endémica y amenazada de extinción.

Efrén Legaspi
El Iberus gualterianus es una especie de caracol endémica de la Sierra de Gador. Conocida en toda la provincia con el nombre de ‘chapa’, se encuentra amenazada por el tradicional consumo humano y la destrucción de su hábitat por la construcción de invernaderos y carreteras. La situación de su población ha llevado a incluirlo en la próxima edición del ‘Libro Rojo’ de los invertebrados, en el que se recogen las especies amenazadas de extinción.
Jaulas de FIAPA dedicadas a la helicicultura


Para poner en valor este endemismo y evitar su desaparición, la Fundación para la Investigación Agraria en la Provincia de Almería (FIAPA) está desarrollando un proyecto orientado a su cría en cautividad con el fin de proceder a futuras repoblaciones que estabilicen las colonias. Al mismo tiempo se intenta valorar su posible salida comercial con usos culinarios.

En el proyecto que FIAPA comenzaba en noviembre del año 2005, individuos de Iberus gualtierianus se recogen de su medio natural para ser introducidos en los diferentes ambientes controlados que se han dispuesto en las instalaciones de la Fundación. En estas ‘jaulas’ se reproducen las condiciones ambientales en que viven las ‘chapas’ desde los tipos de suelo hasta la vegetación –lavanda, romero, tomillo…- pasando por los niveles de humedad y temperatura.

Esta es una especie de la que no existen estudios previos –ni de alimentación, ni reproductivos, ni de condiciones climáticas- por lo que los investigadores de FIAPA han diseñado estas ‘jaulas’ con una doble intención. Por un lado estudiar las condiciones más favorables para la reproducción en cautividad de la especie y por otro el diseño de cercos adecuados para evitar su fuga. En este último aspecto se realizan pruebas con superficies antideslizantes y mallas electrificadas que impiden el trepado del animal.

Los encargados del proyecto destacan dos aspectos fundamentales en cuanto a su utilidad. Por un lado, la puesta en valor y repoblación de una especie endémica y amenazada. Por otra, la obtención de información sobre el Iberus gualtierianus que posibilite su explotación comercial a través de la helicicultura –cría de caracoles en cautividad-, lo que permitiría reducir uno de los factores de amenaza: el consumo humano.

Los dardos del amor

El proceso reproductivo del caracol incluye elementos que bien podrían recordarnos a mitos y dioses del período clásico. Si Cupido, el dios romano del amor, saeteaba a las personas para hacerlas caer presas de su hechizo, los caracoles como el Iberus gualtierianus poseen su propios ‘dardos del amor’.
Dos ejemplares de caracol con su dardo clavado en el apareamiento


El caracol es sexualmente un hermafrodita incompleto. Aunque tiene órganos sexuales masculino y femenino, necesita unirse a otro para procrear, aunque todos pueden poner huevos. En el momento de la apareación, se les puede observar en la parte derecha de su cabeza, a unos 3 mm del ojo, una protuberancia calcárea llamada ‘dardo del amor’, que será clavado en el cuello del otro miembro de la pareja y que incita a la actividad sexual. Transcurridos unos días después de la unión, uno de los individuos hará un agujero de unos 4 cm en la tierra, introducirá su cabeza y dedicará unos dos días a poner unos pequeños huevos blancos. Juntos y tapados con la tierra y el moco eclosionaran entre 18 y 20 días después. Los pequeños permanecerán algunos días en el interior de la tierra alimentándose y saliendo por ellos mismos al exterior.



Más Información:

Mª del Carmen García
Directora Observatorio FIAPA
Telf: 950 29 19 81
Email: fundacionfiapa@fiapa.es
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