J. García Orta
En la Universidad de Huelva, científicos del Departamento de Ingeniería Química de la Facultad de Ciencias Experimentales, encabezados por Francisco López Baldovín, trabajan desde hace un año en un proyecto concedido por el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) titulado Biorefinería de materias primas vegetales alternativas a las madereras. Un proyecto con el que estos investigadores dan continuidad al trabajo realizado tiempo atrás en materia de pasta celulósica, y que camina hacia un aprovechamiento más eficiente de los recursos renovables, en general, y de la biomasa lignocelulósica, en particular.
Por biomasa lignocelulósica los de la Onubense entienden “no sólo la relacionada con los árboles, sino que se extiende por lo forestal y se le suma el aprovechamiento del cultivo agrícola, ya sea residual o no”. En este sentido, los investigadores avanzan hacia una “biomasa industrial” para un aprovechamiento energético que deje a un lado el uso de cultivos tradicionalmente dedicados a la alimentación, centrándose en su lugar en los cultivos de otras especies vegetales que puedan tener funciones industriales. “Los productos azucarados, amilaceos (cereales, etc.) son los más fáciles de dedicar al biocombustible, sin embargo existe bastante polémica a nivel europeo por su repercusión en el sector de la alimentación”, señala Francisco López. Por ello, actualmente está abierta una línea de investigación que trabaja en el desarrollo de una tecnología para el aprovechamiento de biomasa celulósica no comestible y que, según el científico de la UHU, “ofrece un amplio abanico de posibilidades y muchas vías de estudio”.
De forma complementaria a las investigaciones realizadas por otros grupos en esta materia, los investigadores de la Onubense basan su trabajo en la selección y optimización de las condiciones de operación en las etapas de hidrólisis y delignificación, las más idóneas bajo su punto de vista para la separación de los componentes de la materia lignocelulósica de cara a obtener productos valorizables. En este sentido, López Baldovín señala que, con ambas etapas, “buscamos la obtención de fracciones líquidas y sólidas que, en principio, caracterizamos y evaluamos por su rendimiento para saber cómo se han separado las fracciones”, continuando con un análisis de cada una de éstas de forma menos dedicada, ya que “cada una abre una línea de investigación, siendo un proyecto inabarcable para un solo grupo”. Y es que, según señala el investigador de la UHU, a través de
las distintas fracciones se pueden conseguir la fabricación de aminoácidos, proteínas, espesante para grasas lubricantes, y un largo etc.
Búsqueda de materiales
Además de la optimización del proceso de fraccionamiento, los científicos del Departamento de Ingeniería Química de la Onubense consideran en su investigación cuáles son los mejores materiales para utilizar de cara a la biorefinería. Para este fin cuentan con la colaboración de un grupo de investigadores del Departamento de Ciencias Agroforestales, trabajando de forma conjunta en unas parcelas experimentales con terrenos degradados, donde se incluyeron especies vegetales favorecedoras de la recuperación del terreno y cuyo objetivo es la explotación pseudoagrícola para el fraccionamiento industrial del material. En concreto, son tres las parcelas experimentales con las que cuentan desde 2001, encontrándose en dos de ellas un total de 14 variedades de leguminosas, mientras que en la tercera hay plantadas 9 variedades de Paulownia fortunei, tormentosa y elongata (árbol originario de China)
Según López Baldovín, de los numerosos materiales analizados destacan tres: la Arundo donax, las variedades de género Leucaena y la Paulownia fortunei, ya que “son los mejores materiales por la calidad de la biomasa que produce, por su facilidad de lignificación y por el rendimiento en cuanto a oligosacáridos (fracciones que se pueden obtener de una primera hidrólisis de cadenas celulósicas más cortas). En este sentido, actualmente los científicos de la UHU están centrados en los dos últimos tipos, buscando la valorización energética por combustión directa, presentando además un desarrollo de calidad de papel interesante. “También se han hecho estudios comparativos con materiales de referencia”, señala Francisco López, quien pone el ejemplo de las posibilidades del eucalipto para la biorefinería, “aunque lo que buscamos es ir a materiales y procesos más rápidos que el eucalipto, siendo lo ideal materiales que en 1 o 2 años tengas cosechas”.
Más información:
Francisco López Baldovín
Departamento de Ingeniería Química
Facultad de Ciencias Experimentales
Universidad de Huelva
Tlf: 959 219988
Email: baldovin@uhu.es