Los monumentos de interés histórico están frecuentemente situados en ciudades y, por lo tanto, expuestos a la contaminación ambiental. La piedra, ante los efectos de ésta, se altera y presenta dificultades respecto a la conservación del patrimonio cultural. Para borrar de nuestros monumentos los efectos del envejecimiento, de la lluvia y de la contaminación se han perfeccionado varias técnicas en estos últimos años, entre ellas la biomineralización bacteriana.
Este grupo de investigación lleva varios años trabajando con cultivos de Myxococcus xanthus, una bacteria con una alta capacidad de mineralización. Estos investigadores han desarrollado un medio de cultivo, que aplicado sobre pequeñas muestras de piedra estéril, consigue un nivel de profundidad en la consolidación de la piedra que con otros tratamientos no se había logrado. Los expertos han tratado con este medio de cultivo, por una parte, trozos de piedra sin esterilizar para ver qué ocurre con la microbiota que hay allí y, por otra parte, han comenzado con los tratamientos in situ, en piedras de monumentos.
En las aplicaciones hechas directamente sobre las piedras de los monumentos, han comprobado que con el medio de cultivo que utilizan, ya sea estéril o inoculado con M. xanthus, se desencadena la activación de la microbiota carbonatogénica de la piedra, iniciándose la producción de carbonatos, en concreto de calcita, que va a ayudar a que se consolide el material. De este modo, el tratamiento que aplican estos investigadores no activa a la microbiota indeseable, sino que únicamente activa a la microbiota que produce más cantidad de calcita.
“Cuando se aplica el medio de cultivo estéril se activa solamente la microbiota de la piedra; y si se aplica el medio de cultivo con la bacteria Mixococcus xanthus, se activa esta bacteria, además de la microbiota de la piedra. El efecto en ambos casos es magnífico y un poco mejor cuando se aplica nuestra bacteria”, según afirma María Teresa González, investigadora principal del proyecto.
A la conclusión a la que han llegado estos científicos es que aunque no se ponga la bacteria M. xanthus, la acción de la microbiota que hay en la piedra activada por el medio de cultivo es suficiente para consolidar la piedra. Esto es muy interesante, porque simplifica los métodos de tratamiento y no sería necesario preparar un cultivo bacteriano en el laboratorio. Tan solo habría que aplicar el medio de cultivo que este grupo ha diseñado y que activa a la microbiota autóctona de la piedra del monumento. En abril de 2007 iniciaron los ensayos de campo, con aplicaciones del medio de cultivo en la Iglesia de San Jerónimo; y a finales de mayo de 2007 realizaron aplicaciones en el Hospital Real.
Buenos resultados
Para determinar la consolidación de la piedra estos investigadores aplican un papel adhesivo con una presión determinada sobre la superficie de la piedra, posteriormente lo arrancan y miden las partículas al peso. La operación se realiza antes y después del tratamiento y ven cuál es la cantidad de partículas de piedra que se desprende. Estos científicos han comprobado que en el caso de San Jerónimo se reduce la cantidad de material que se desprende a un tercio. En el caso del Hospital Real han observado que se da una consolidación grande, aunque aún no la han cuantificado. Además, han visto que no hay cambios detectables de color con estos tratamientos.
Con respecto a la microbiota que se activa con el tratamiento, es exclusivamente la microbiota beneficiosa, ya sea aplicando medio de cultivo estéril o con Mixococcus xanthus. La microbiota que se activa produce carbonatogénesis y es la que va a ayudar a que haya una consolidación del material deteriorado.
De otra parte, este grupo de investigación no ha detectado que tras la aplicación del tratamiento se haya desarrollado microbiota perjudicial que genere ácidos, y tampoco han podido confirmar que exista. Además, no se ha comprobado que haya un incremento notable en la microbiota original de la piedra y parece que ésta se mantiene.
Resistentes piezas de recambio
Por otro lado, el equipo también ha considerado que a veces hay que reponer piezas de los monumentos. Hay trozos de piedra que están tan deteriorados y alterados que no soportan el tratamiento y debe ser reemplazados. Por ello han pensado aplicar el tratamiento a piedras de cantera que se vayan a usar como sustitutas, para que sean más resistentes, porque tienen un grado de consolidación mayor que la piedra original.
Más información:
María Teresa González
Departamento de Microbiología
Facultad de Ciencias
Universidad de Granada
Telf.: 958 24 28 58
Email: mgonzale@ugr.es