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10 de Febrero de 2006 ¿TOMATES?… SIN SAL, POR FAVOR Científicos de la Estación Experimental del Zaidín, centro ubicado en Granada y perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, han identificado genes del tomate que mejoran la nutrición del vegetal y aumentan su tolerancia a elevados niveles de sal. Este avance permitirá obtener plantas de tomate más resistentes a la salinidad, que se podrían cultivar en zonas afectadas por este problema como Almería o Murcia. Carolina Moya Aunque la sal sea un condimento emparejado con el tomate en su consumo, en la producción la relación no resulta tan factible.
El grupo ‘Bioquímica y Biología Molecular del estrés abiótico en plantas’ ha clonado transportadores de iones que permiten el paso de potasio o sodio a través de las membranas de las células vegetales. Estos transportadores podrían desempeñar un papel clave en la nutrición, ya que el potasio es uno de los nutrientes fundamentales para las plantas. Por otra parte, estos transportadores reducirían el efecto tóxico de las sales impidiendo la entrada de sodio en la planta o promoviendo su acumulación en lugares donde no resulta perjudicial para la misma. Entre los distintos factores implicados en la tolerancia a la salinidad, los investigadores se han centrado en los genes encargados del transporte de iones. Han caracterizado los genes implicados en funciones transportadoras gracias a ensayos en sistemas modelo como levaduras o membranas artificiales.
Los científicos introducen en estas estructuras de ensayo la proteína de interés para observar cómo se produce el transporte de nutrientes o de sal. Tras las pruebas pertinentes, los científicos han concluido que estos genes podrían aplicarse a plantas para mejorar su tolerancia a la sal. El objetivo final de los investigadores del centro granadino es disponer de una batería de genes que, incluidos en plantas de tomate, aumenten la tolerancia del vegetal a la sal, a la vez que mejoran su nutrición. De esta forma, se obtendrían plantas transgénicas, es decir, modificadas genéticamente, más productivas. Este avance resulta especialmente importante en zonas donde los agricultores cultivan el tomate de forma intensiva y riegan con aguas de baja calidad que contienen altas concentraciones de sales. Es el caso de los invernaderos de Almería o de Murcia, donde los científicos consideran que se podrían aplicar los resultados derivados de su investigación. Más información: María del Pilar Rodríguez Rosales Tlf: 958 18 16 00. Ext 310 mail: mailto:pilar.rodríguez@eez.csic.es
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