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28 de Mayo de 2009 EL LINCE IBÉRICO PREFIERE Teresa Abáigar Ancín, investigadora de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), acaba de concluir un estudio destinado a definir científicamente el ciclo de reproducción del lince ibérico. Hasta la fecha se conocía, en líneas generales y por observación del comportamiento de estos felinos en libertad, que su periodo reproductor alberga los meses de enero y febrero. No obstante, este conocimiento no se soportaba en ningún estudio científico. Rocío Gómez Rodríguez En el caso de los animales domésticos, la forma más inmediata de estudiar su ciclo ovárico se realiza mediante la toma periódica de muestras de sangre, cada tres o cuatro días, donde se miden los niveles de hormonas sexuales -estrógenos, progesterona y testosterona-. Con el lince ibérico (Lynx pardinus) no es posible la manipulación directa de los individuos, dada la baja población que existe y su extrema delicadeza.
En concreto, se basa en la medición de los metabolitos secundarios de las hormonas progesterona, testosterona y estrógeno que se encuentran en los excrementos de los animales. El ovario es el encargado de producir la progesterona y los estrógenos, mientras que la testosterona es segregada por los testículos. Éstos, desde los órganos reproductores, pasan al torrente sanguíneo y, posteriormente, al sistema digestivo, el cual las expulsa al exterior.
Protocolo de actuación
La consecución de este objetivo ha hecho necesario el desarrollo de un protocolo de actuación específico que permitiese la determinación de estos indicadores en las heces de lince ibérico. Este trabajo se realizxó, junto a investigadores de Centre for Conservation and Research (EEUU), durante cinco meses. Asimismo, expertos del Centro de Cría en Cautividad El Acebuche (Huelva) han sido los encargados de recoger las muestras -cuatro días por semana y durante dos años-, almacenarlas en pequeñas bolsas de plástico -indicando el nombre del individuo al que pertenecen y la fecha de recogida-, congelarlas y enviarlas a la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, donde se procedía a su análisis.
Las especies salvajes suelen tener un único ciclo de reproducción a lo largo del año, por ejemplo, durante el otoño los ciervos braman y pelean por hacerse con un harén de hembras a quien transmitir sus genes. El ciclo de reproducción del Lince Ibérico también es anual. En este sentido, y de forma totalmente pionera, los científicos del CSIC han determinado que los niveles de concentración de estrógenos en las heces de las hembras presentan niveles mínimos mientras se encuentran inactivas sexualmente. Además, habitualmente en el mes de enero se observa un notable incremento en la concentración de estos metabolitos, el cual coincide con la fase de ovulación que marca el inicio del periodo reproductor en las hembras.
“El periodo receptivo depende de múltiples factores fisiológicos, comportamentales y ambientales. Si la hembra no encuentra un macho o no se queda preñada, los altos niveles de estrógenos llegan a mantenerse hasta los meses de marzo o abril para asegurar su reproducción”. Una vez finalizada la gestación, o en su defecto a partir del mes de mayo, la producción de estrógenos retoma sus bajos niveles hasta el próximo ciclo que llegará con el siguiente mes de diciembre.
Final de la pubertad
Determinar el final de la pubertad en el lince ibérico, época en la que deja de ser un cachorro y se convertirse en un individuo activo sexualmente, ha sido otro logro del desarrollo de este proyecto. Sobre una muestra poblacional constituida por crías con edades comprendidas entre ocho y treinta y seis meses, se comprobó mediante el análisis hormonal de testosterona y estrógenos en heces que los niveles de concentración eran mínimos hasta los 22 meses. A partir de este periodo su presencia aumenta exponencialmente dando paso al ciclo hormonal de un individuo adulto.
“Tras este estudio podemos concluir, en patrones generales, que el lince ibérico alcanza la madurez sexual a partir del segundo año de vida. No obstante, hemos observado que algunas hembras no daban el paso a la madurez hasta los treinta y seis meses de edad, lo que se debe a factores individuales”.
Los resultados arrojados hasta la fecha suponen una magnifica herramienta de trabajo para los gestores del Programa de Cría en Cautividad del Lince Ibérico. Actualmente, los esfuerzos realizados para asegurar la reproducción de esta especie están teniendo excelentes resultados, hecho al que se suma que la intervención humana necesaria está siendo mínima. Sin embargo, conocer su ciclo reproductor con la exactitud lograda es imprescindible para poner a punto técnicas de reproducción asistida o artificial que pudieran ser necesarias en un futuro para su perpetuación.
Para su consecución, se empleará el método de análisis hormonal en heces con alguna variante; en lugar de determinar los niveles de concentración de metabolitos sexuales, se atenderá a la hormona suprarrenal cortisol. Este esteroide es un excelente indicador de los niveles de estrés que sufre individuo, ya que es producido bajo situaciones de alta tensión o emergencia. Conocer las causas estresantes del Lince Ibérico permitirá mejorar el manejo y cuidado de los ejemplares que se conservan de esta espectacular especie.
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Más información:
Teresa Abáigar Ancín Estación Experimental de Zonas Áridas Tel.: 950 281045
E-mail: abaigar@eeza.csic.es
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