J. García Orta
Incluido en la Red de Espacios de Divulgación Científica y Tecnológica (RECTA), el Parque Minero de Riotinto alberga en sus instalaciones, desde su fundación en 1992, un importante patrimonio arqueológico, industrial, documental y bibliográfico. Una herencia que, tras su rehabilitación y restauración por parte de la Fundación Río Tinto para el Estudio de la Minería y de la Metalúrgia, el proyecto toma para, por un lado, permitir la sostenibilidad y sustentabilidad del patrimonio restaurado mediante el turismo cultural, difundiendo el patrimonio generado por la actividad minera desde sus inicios hasta la actualidad. Por otro lado, el Parque Minero de Riotinto se marca un segundo objetivo, consistente en impulsar el turismo como alternativa económica en una comarca con alto índice de desempleo.
Entre los objetivos básicos que se contemplan desde el Parque Minero de Riotinto destacan dos: la puesta en funcionamiento de un Museo Minero y la conservación y explotación de la línea minero-ferroviaria, conformando éstas y otras posibilidades un completo itinerario turístico-cultural.
De hospital a museo
Uno de los ejemplos de cómo este parque recupera y pone en valor las dotaciones con las que se cuenta desde hace años se puede ver en la sede del actual Museo Minero Ernest Lluch. Proyectado por el arquitecto británico R. H. Morgan en 1925, los 1.600 m2 que componen actualmente los distintos espacios expositivos del museo, fueron originariamente pensados para acoger el hospital de la empresa Río Tinto Company Limited.
A través de las distintas áreas temáticas, el museo ofrece una visión muy completa de la historia de explotación minera de Riotinto. Partiendo del Calcolítico, el visitante realiza un recorrido hasta hoy día, pasando por la Edad del Bronce, la explotación romana o la llegada de las empresas y la sociedad británica a la comarca, sin olvidar detalles de la evolución del oficio minero en los últimos siglos. Entre las curiosidades expuestas en el Museo Minero de Riotinto destaca un reproducción de una Mina romana. Con un total de 250 metros de recorrido, el visitante se sumerge en una reproducción de una galería-mina romana, donde se muestran los aspectos técnicos del sistema de explotación minero romano permitiendo conocer, además, dos de los sistemas de desagüe a tamaño real empleados en el mundo romano: la noria y el tornillo de Arquímedes o cóclea.
Dejando a un lado el aspecto minero, los espacios expositivos del museo también dan a conocer tanto la flora y fauna de la comarca, como su geología o el pasado de la localidad. “El pueblo de Minas Riotinto”, por ejemplo, rescata de la historia, entre otras cosas, el antiguo pueblo conocido como “Mina vieja” o “Mina abajo”, un núcleo urbano que fue fagotizado por la explotación minera a principios de siglo.
Por otro lado, además de las piezas expuestas, los fondos del museo custodian la nada despreciable cifra de 6.000 piezas de todos los periodos y tipos, destacando la mejor y mayor colección del mundo de instrumental romano minero, actualmente en proceso de estudio. No obstante, los fondos del museo no sólo se reducen a esto sino que, además, el edifico acoge la Biblioteca Minero-Metalúrgica, un espacio que cuenta con más de 900 volúmenes sobre esta temática concreta y que abarcan un periodo que va desde el Calcolítico hasta nuestros días.
Viaje en el tiempo
Además del museo, la ruta turístico-cultural ofertada por el Parque Minero de Riotinto ofrece la posibilidad de viajar varios años atrás en el tiempo a través de la visita a la Casa nº 21 del Barrio Inglés de Bellavista. Construido en varias fases que abarcan desde 1883 hasta fines de los años 30 del siglo XX, este barrio de arquitectura victoriana fue diseñado por la compañía inglesa y ubicado de Minas de Riotinto para albergar a los directivos británicos que dirigían las explotaciones mineras.
A finales de los años 90, la Fundación Río Tinto recuperó este patrimonio para su rehabilitación, trabajando en la restauración de la arquitectura victoriana original siguiendo los planos conservados en la cartoteca de la Fundación. Un proyecto que se completó con
la disposición de mobiliario de la época, además de con un montaje museográfico en el que se detallan los pormenores del barrio y cómo era la vida cotidiana de la colonia británica.
Continuando con el viaje en el tiempo, la siguiente parada está en el Ferrocarril Turístico Minero, una oferta acorde con el afán de la Fundación Río Tinto por salvaguardar el patrimonio histórico minero de la comarca. A través de 12 kilómetros de las recuperadas vías de la antigua línea comercial de Riotinto, el visitante viaja en locomotoras y vagones restaurados del parque móvil de la antigua compañía minera, disfrutando de paisajes impactantes, como el antiguo polo industrial de la comarca, y parajes naturales siempre acompañando el curso del Río Tinto. En este Ferrocarril trabajan todavía el primer domingo de cada mes de octubre a mayo las locomotoras de vapor más antiguas de España, la nº 14 de la clase “C”, construida en 1885 y la nº 51 de la clase “I” construida en 1883.
Para finalizar el viaje, la última de las ofertas de ocio cultural del Parque Minero se encuentra, cómo no, en la visita a una mina, en concreto Peña de Hierro. Desde su cierre en 1976, esta mina ha sufrido un gran desgaste, empleando la Fundación un gran esfuerzo para recuperarla y abrirla al público. Peña de Hierro presenta una visita interesante, ya que muestra desde sistemas de extracción de cobre y azufre hasta el interior de los edificios industriales, pasando por una galería minera y ofreciendo una vista única al nacimiento del río Tinto y su ecosistema. Un recorrido que merece la pena realizar.
Más información:
http://www.parquemineroderiotinto.com/