J. García Orta
Inaugurado el 27 de marzo de 2007, el Centro de Innovación Tecnológica de Valverde (CITVAL) ha estado asentando en estos meses las bases de lo que será un centro multisectorial basado en los pilares de la formación, la innovación y la calidad. “Hoy en día es muy complicado competir en igualdad de condiciones con otras empresas de otros sectores si no te certificas en calidad”, declara Joaquín García Navarro, gerente de CITVAL. Por ello, este centro valverdeño, participado principalmente por la Diputación Provincial de Huelva junto con el Ayuntamiento de Valverde del Camino y la asociación del calzado APICAL, cuenta en sus instalaciones con una unidad técnica de INESCOP (Instituto Tecnológico del Calzado y Conexas), así como con un agente RETA.
Aunque inicialmente CITVAL ha estado centrado de manera especial en el sector del calzado, “pensamos abrir el campo de acción frente al carácter más sectorial y específico de otros centros de la provincia”, señala Joaquín García, encontrando como siguiente paso lógico el reforzar la participación de la industria del mueble y la madera, otro de los sectores tradicionales por los que destaca Valverde del Camino. En este sentido, el gerente del centro afirma: “Por nuestra posición tenemos el deber de dar cobertura y servicios a las empresas en general, orientándolas en la senda de la innovación”.
Una vocación que CITVAL manifiesta, por ejemplo, mediante el impulso de las tecnologías de la información y la comunicación o, de forma más específica, mediante la prospección y la vigilancia tecnológica. “Queremos ser útiles para las empresas analizando por dónde avanzan los distintos sectores, de forma que podamos asesorarlas y orientarlas sobre nuevas técnicas de producción o sobre maquinaria de última generación”, señala Joaquín García.
Sin embargo, para todo ello el conocimiento es esencial, por eso otro de los pilares básicos de este centro es la formación. Tanto a nivel básico como específico, CITVAL supone una herramienta importante para el tejido industrial de la zona, posibilitando i
mpartir clases que van desde la prevención de riesgos laborales hasta el aprendizaje de nuevas técnicas de trabajo o para instruir en el control de maquinaria de última generación. También lo más básico del oficio es importante, estando actualmente en funcionamiento un curso de FPO en el que se muestran las técnicas tradicionales del trabajo del zapatero.
Como tercer pilar en el que se sustenta CITVAL se encuentra la calidad en todos los sentidos. Además del certificado emitido por INESCOP para los fabricantes valverdeños de calzado, “queremos extender la calidad al resto de los sectores, controlando de forma complementaria la gestión medioambiental de las empresas”, señala Joaquín García. Una iniciativa que se verá reforzada, por otro lado, con un apoyo en marketing y comercialización (creación de marcas, publicidad, comercio exterior, etc.), así como mediante el establecimiento de una red de contactos “para buscar socios de proyectos tanto en el sector privado, como en las universidades, las OTRIs, etc.” afirma el gerente.
Calzado de calidad
La Unidad Técnica de INESCOP, integrada en CITVAL pero con gestión y personal independiente del mismo, pone a disposición de los empresarios del calzado y de empresas afines o auxiliares del sector, unas instalaciones que se plantean como únicas tanto en Andalucía como en la zona suroeste peninsular, abarcando con ello importantes núcleos de tradición zapatera de Portugal. En este sentido, la unidad está compuesta básicamente por una zona de recepción de muestras, un laboratorio de ensayos físicos otro de ensayos químicos y un archivo de muestras.
Con Andalucía Investiga habló la responsable de la unidad para la calidad de Valverde, María Ángeles Vélez, quien explicó que “el proceso de certificación de calidad se inicia con una recepción de muestras donde se incluye en la base de datos tanto al empresario, si no lo estaba ya, como las pruebas que se vayan
a realizar”. En este punto, es muy importante someter al material a un proceso de acondicionamiento de 48 horas en temperatura (23ºC+/-2) y humedad relativa (50% +/-2) ya que, “si no se produce este acondicionamiento de la muestra a ensayar, no se puede extender la certificación de calidad”, afirma Vélez. Para cada material existe un proceso de toma de muestra específico que viene dado a través normas internacionales (ISO, EN-ISO, UNE-EN-ISO) emitidas por AENOR.
De cara a la calidad, las pruebas a las que se puede someter tanto el material como el calzado ya terminado son muy variadas. Existe un amplio listado de ensayos que se pueden realizar, desde los micrométricos a los dinamométricos, los de permeabilidad e impermeabilidad, la medición de piel, etc. El flexómetro de pisos, por ejemplo, somete a los pisos del calzado a movimientos seriados en los que se flexiona la muestra durante horas para comprobar su resistencia. Por otro lado, el Flexómetro Bally se emplea para comprobar cómo se comporta el material del empeine, ya sea piel o materiales sintéticos cuando se flexionan, previniendo que aparezcan durante su uso grietas, desconchamientos u otros defectos debidos a una baja flexibilidad del material.
Para María Ángeles Vélez, la innovación que proporciona INESCOP a través de su unidad técnica va más allá del proceso de fabricación. “A partir del control de calidad no sólo se hacen ensayos para ver que la piel, tejido o piso, por ejemplo, están bien, sino que se les asesora en nuevos procesos o materiales, así como en nuevos productos o proyectos de reciclado y nuevos negocios”, afirma la responsable, quien termina diciendo: “Con la calidad hay clientes”.
Más información:
Joaquín García Navarro
Gerente de CITVAL
Parque Industrial y Tecnológico, nave A02
21600 Valverde del Camino, Huelva
Email: jgarcia@valverdedelcamino.es
Mª Ángeles Vélez Morano
Responsable de la Unidad Ténica INESCOP-VALVERDE
Email: mavelez@valverdedelcamino.es