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2 de Enero de 2007 UN EMPLAZAMIENTO MÁS FÉRTIL PARA LA ESTACIÓN DE ZONAS ÁRIDAS La Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC) va a afrontar uno de los principales cambios que, como institución, ha tenido en sus 60 años de historia. La nueva sede que proyecta construir dobla el espacio del que dispone la actual: si se cumplen los plazos previstos, Almería tendrá en 2010 un gran centro de investigación adaptado a la ciencia del siglo XXI. Juan Manuel Maldonado
Sobre los cuatro mil metros cuadrados de superficie edificada se repartirán las instalaciones administrativas, unos laboratorios "adaptados a la ciencia del siglo XXI", aludiendo Moreno a las limitaciones de los presentes, además de laboratorios y un salón de actos mucho más grandes que los actuales y una biblioteca con mayor accesibilidad al público que desee consultar sus fondos. Por otra parte, el mayor espacio disponible hará posible un aumento del personal investigador. Según la directora de la EEZA, si se cumplen los plazos previstos, las obras comenzarán a mediados de 2007, ya que se espera tener disponible el terreno antes de este año. Su obtención se está realizando mediante un proceso de cesión de terrenos y escriturización que afecta tanto al centro del CSIC como al Ayuntamiento y la UAL. La EEZA cede a la ciudad unos terrenos en La Hoya (en los que se proyecta construir un parque y un jardín botánico), mientras que el consistorio expropia ótros para que la Universidad amplíe sus instalaciones. Una vez hecho esto, es esta última institución la que cede a la EEZA la parcela para su nueva sede. Ésta encajará plenamente en la normativa de la UAL y los presupuestos que ahora está tramitando el Congreso para el 2007 contemplan una partida de 3,5 millones para su construcción. 60 años mirando al Sahara
El lugar donde emprender este proyecto conservacionista, por otra parte, no fue escogido al azar. El especial microclima de la finca de La Hoya (rodeada de cerros que la protegen de los vientos) ya había sido aprovechado en la Edad Media para albergar avestruces, y diez siglos después serían las gacelas quienes correrían bajo las murallas entre higos, pitas, pinos y jazmines. Antes, en 1957, este terreno acogió otro exitosa iniciativa: los primeros ensayos de cultivos hidropónicos de España. En 1979 la EEZA estrena su actual nombre, cuando el Parque de Rescate ya estaba plenamente integrado en su sistema. Desde esta fecha hasta la actualidad, las investigaciones sobre los ungulados se han centrado en favorecer su reproducción (buscando su riqueza genética), la reintroducción en sus ecosistemas autóctonos y la creación de un Banco de Recursos Biológicos, concebido como depósito de muestras (semen, ovocitos y embriones). La principal misión de este Banco es la inseminación artificial en los tres tipos de gacela que se protege (‘Gacella cuvieri’, ‘dama’ y ‘dorcas’) y la otra especie caprina (‘Ammotragus lervia sahariensis’). El pasado año se produjo el primer éxito del programa reproductivo. El vigía europeo de la desertificación La mejora del medio natural y rural en ambientes áridos y semiáridos es uno de los ejes centrales de la política de investigación de la EEZA, y en su haber tiene varios proyectos de dimensión internacional. Actualmente, Juan Puigdefábregas coordina a 40 grupos de todo el mundo para monitorizar la desertificación europea, lo que supone un gran reconocimiento a la experiencia que tiene el personal de la Estación (este es uno de los tres proyectos organizados por españoles que se enmarcan en el VI Progama Marco de la Unión Europea). Atendiendo a biodiversidad y a las adaptaciones al cambio climático, otra línea importante, la EEZA también vigila los efectos que tendría en relación a parasitismo y competencia entre especies. Más información: Estación Experimental de Zonas Áridas www.eeza.csic.es
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