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17 de Marzo de 2008 PABLO ANTONIO LARA MARTÍN, JOVEN INVESTIGADOR DE LA UNIVERSIDAD DE CÁDIZ:
“LOS RESTOS DE MEDICAMENTOS QUE LLEGAN A LAS AGUAS RESIDUALES SUPONEN UN RIESGO PARA LA SALUD” Este joven de 29 años es licenciado por partida doble: primero cursó Ciencias del Mar y después, mientras realizaba el doctorado, estudió Ciencias Ambientales, ambas en la Universidad de Cádiz. En este mes cambiará los laboratorios del Centro Andaluz Superior de Estudios Marinos (CASEM) por los de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. Allí, investigará los efectos medioambientales que provocan los contaminantes de origen antropogénico una vez que son vertidos al agua. Amalia Rodríguez
Pregunta (P.-): En los próximos dos años estudiará el comportamiento de los tensioactivos en el medio ambiente. ¿En qué consiste esta investigación?
Respuesta (R.-): Me han concedido dos becas, una Fulbright y una Marie Curie, para ampliar mi formación como investigador en Estados Unidos, concretamente en la Universidad Estatal de Nueva York, en Stony Brook (Long Island). Allí caracterizaré el comportamiento medioambiental de diversos tensioactivos, unos de los compuestos químicos con mayor producción a nivel mundial y que están presentes como ingredientes activos en gran parte de productos de uso doméstico: detergentes, lavavajillas, champús, cremas, productos de limpieza, etc. Estas sustancias llegan al medio acuático y, en la mayoría de los casos, forman parte de vertidos de aguas residuales.
(P.-) ¿Con qué finalidad?
(R.-) Cada año se generan cientos de nuevas sustancias, que en muchos casos afectan negativamente al entorno. Para contrarrestar sus consecuencias, hay que conocer su comportamiento medioambiental, cuestión poco estudiada hasta ahora en el caso de los tensioactivos. Mi intención es determinar cuál es su concentración en ríos, mares o aguas subterráneas, en qué cantidades están presentes, así como a qué tipología corresponden, empleando en especial técnicas de espectrometría de masas. Asimismo, haré ensayos de degradación y sorción en el laboratorio para identificar qué elementos son los que impiden o favorecen la eliminación de estos compuestos químicos.
(P.-) Lleva más de seis años investigando los contaminantes químicos que se vierten al agua. Sin duda, experiencia no le falta.
(R.-) Durante este tiempo en la UCA he analizado los principales tensioactivos existentes, concretamente los de tipo aniónico y no iónico, y que suponen más del 90% de la producción total en Europa, de los que he estudiado su distribución, transporte y degradación en agua y sedimentos. En Estados Unidos me dedicaré a estudiar otro grupo de tensioactivos, denominados catiónicos, y ampliaré el área de muestreo a las aguas subterráneas.
(P.-) ¿Para qué se usan esos tensioactivos de los que habla?
(R.-) La acción de este tipo de tensioactivos se centra fundamentalmente en desinfectar superficies. Otro de mis estudios se centra en analizar el efecto de estos compuestos sobre la flora bacteriana presente en sistemas acuáticos y cómo afectan a la degradación de otros contaminantes.
(P.-) Además, analizará cómo se degradan los medicamentos en el agua. (R.) Sí, estudiaré la posibilidad de degradar, y de qué forma, diversos tipos de fármacos en muestras de agua dulce y marina. El cuerpo humano metaboliza sólo una fracción de los medicamentos que se ingieren. Amoxicilina, ibuprofeno, antiinflamatorios, diversas drogas, etc., todos los fármacos no quedan retenidos ni son utilizados por nuestro organismo. Buena parte la expulsamos mediante la orina o las heces y pasan a formar parte de las aguas residuales. Su tratamiento en estaciones depuradoras es difícil porque la mayoría de estos compuestos son difíciles de biodegradar debido en parte al carácter antibiótico que presentan. Pese a que su baja concentración en el medio ambiente si la comparamos, por ejemplo, con la de los tensioactivos, siempre existe el riesgo para la salud humana y también de que las bacterias puedan hacerse resistentes a estos medicamentos. Una vez que atacan al ser humano, los tratamientos convencionales pueden perder eficacia o incluso sean inútiles.
(P.-) ¿Qué técnicas empleará?
(R.-) Tomaré muestras de la bahía de Nueva York y de ríos cercanos, como el Hudson, así como en la bahía de Nueva Jersey. A su vez, trataré de obtener muestras de aguas subterráneas de acuíferos en la misma zona, ya tienen cada vez una mayor demanda tanto para riego como para producción de agua potable. Es prioritario determinar y, a ser posible, impedir la contaminación de los acuíferos tanto por tensioactivos como por productos farmacéuticos y otros contaminantes orgánicos.
Más información:
Pablo Antonio Lara Martín, investigador de la UCA Departamento de Química Física Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales Universidad de Cádiz Teléfono: 956 01 64 49
Email: pablo.lara@uca.es
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