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29 de Septiembre de 2005 CARMEN GALÁN SOLDEVILLA, COORDINADORA DE LA RED ESPAÑOLA DE AEROBIOLOGÍA Y PRESIDENTA DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL DE AEROBIOLOGÍA "ESTUDIANDO LA CONCENTRACIÓN DE GRANOS DE POLEN EN EL AIRE PODEMOS VISLUMBRAR LOS EFECTOS DE UN POSIBLE CAMBIO CLIMÁTICO" Además de dirigir el Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Córdoba y ser profesora titular en este centro, Carmen Galán Soldevilla ha sido una de las principales promotoras e impulsoras de la actual Red Española de Aerobiología (REA). Galán, quien explica en esta entrevista el funcionamiento de la red, ostenta además el cargo de presidencia de la Asociación Internacional de Aerobiología, fundada en 1974 en la ciudad holandesa de Hague. M. Teresa Bermúdez ¿Cómo surgió la idea de fundar una Red Española de Aerobiología? La Red Española de Aerobiología (REA) se constituyó en 1992 y surgió a partir de la iniciativa de varios grupos de investigación de Andalucía, y en particular de la Universidad de Córdoba, desde donde se coordina. Paralelamente a la REA se creó la Red Andaluza de Aerobiología (RAA), también coordinada desde Córdoba, que se ha mantenido durante los últimos años gracias a la colaboración de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, que ha financiado becas para jóvenes investigadores en las universidades andaluzas que participan en dicha red. Gracias a estas ayudas, no sólo se ha contado con personal para trabajar en la toma de datos y lectura de las muestras, sino que se han realizado tesis doctorales con la posibilidad de hacer estudios de ciencia básica sobre el tema. En un principio la REA inició su andadura con dos captadores de toma de datos aerobiológicos pero fue aumentando el número de éstos y en la actualidad cuenta con 50 aparatos distribuidos por Península y Baleares.
¿Cuál es el cometido de esta red y qué utilidad tiene? Nuestro cometido principal es estudiar el contenido de las partículas biológicas en el aire. Tratamos de utilizar los datos aerobiológicos obtenidos para ofrecerlos a especialistas en alergología con el fin de que pudieran utilizarlos como una ayuda complementaria en sus diagnósticos y tratamientos. Desde el principio observamos además que resultaba interesante desarrollar unos modelos de predicción, ya que tan necesario era decir qué había en el aire como qué iba a haber en los próximos días. Esta información tuvo mucho interés, sobre todo entre los medios de comunicación, que nos solicitan datos para incluirlos en sus informativos, especialmente del contenido de granos de polen y esporas en el aire, muy útiles para la prevención de alergias polínicas. Además de la prevención en materia de alergias, ¿qué otro tipo de aplicaciones tienen los datos proporcionados por la REA? Teniendo en cuenta que la concentración de granos de polen en el aire puede considerarse un indicador de la floración de las plantas, estamos utilizando las bases de datos de algunas localidades para estudiar los efectos de un posible cambio climático sobre la vegetación, tanto en lo relativo a la biodiversidad como al comportamiento de la misma. Por ejemplo, hemos detectado que la floración de algunas plantas se está adelantando con respecto a años anteriores, lo que podría ser un síntoma de posibles alteraciones climáticas. ¿Qué aspectos pueden deducirse a partir del estudio de las partículas biológicas del aire? En algunos casos puede determinarse, por ejemplo, si la concentración de granos de polen en el aire de cierto grupo botánico aumenta o disminuye. En el caso de las gramíneas (hierbas), esta concentración está bajando paulatinamente y la razón podría ser la desaparición de las zonas de pastizal que se están sustituyendo por urbanizaciones. Por otro lado, estamos intentando también aplicar los datos obtenidos al campo de la Agronomía, porque un conocimiento sobre el contenido de granos de polen en el aire de una planta con interés agronómico, como por ejemplo el olivo, nos aporta datos importantes sobre la intensidad de la floración. Esto quiere decir que si observamos una floración fuerte, la producción de fruto será mucho mayor. En base a esto hemos obtenido unas fórmulas predictivas sobre la cantidad de aceituna que se va a producir en un determinado año a partir de las concentraciones de granos de polen de olivo encontradas en el aire durante la primavera.
¿Cómo se lleva a cabo la recogida de muestras? ¿Podría explicar el funcionamiento de los aparatos de muestreo? En Andalucía hay instalados actualmente 12 aparatos de muestreo –más o menos una quinta parte del total que existe en toda España- y 3 de ellos se encuentran en la provincia de Córdoba. Se trata de aparatos volumétricos que aspiran la cantidad de 10 litros de aire por minuto (la misma que el pulmón humano) y que llevan incorporada una bomba de vacío. El aire impacta sobre un tambor que gira dos milímetros la hora volviendo a su posición inicial a los siete días exactos, con lo que se necesita un cambio de tambor a la semana. Además, el aparato lleva incorporado un reloj que nos permite ponerlo en funcionamiento siempre a la misma hora y una veleta que hace que el orificio de entrada esté siempre orientado hacia el viento. La lectura de las muestras (identificación y recuento de partículas) es extremadamente laboriosa y se necesitan al menos cuatro horas para realizar el análisis al día, dependiendo de la estación del año. Una vez listo el recuento en los diferentes puntos de muestreo se envía al centro coordinador en Córdoba, desde donde se elaboran pronósticos tanto de ámbito regional como nacional. ¿Comparten estos datos con otros centros de investigación en Andalucía? Por supuesto, ahora mismo trabajamos conjuntamente con la Unidad de Alergología del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, ellos nos ofrecen datos clínicos y nosotros datos aerobiológicos que resultan muy útiles a la hora de tratar a los pacientes. En torno al 24% de la población sufre de alguna alergia, por lo que parece bastante necesario que intercambiemos datos en favor de los usuarios. Cabe mencionar, además, que en los últimos años han proliferado ciertas especies de plantas introducidas con fines ornamentales y que suelen provocar alergias entre la población como es el caso del plátano de sombra o la casuaria. Nuestra recomendación a este respecto de cara a evitar el surgimiento de nuevas alergias sería una mayor diversificación de la flora ornamental en ajardinamiento para disminuir la cantidad de polen en el aire de una planta determinada, sin mencionar que debería fomentarse el cultivo de especies típicas de climas mediterráneos que no produzcan polen alergógeno. Más información: Carmen Galán Soldevilla Tel. 957218719
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