[NOTAS DE PRENSA]
BUSCADOR
[buscador avanzado]
 
[Junta de Andalucía] [Consejería de Economía, Innovación y Ciencia] [Parque de las Ciencias de Granada]
Ciencia animada : Revista : Agenda : Enlaces : La investigación en Andalucía
NOTICIASAgroalimentación Ciencias de la vida Física, química y matemáticas Ciencias económicas, sociales y jurídicas  
Política y div. científica Tec. de la producción Salud Información y telecom.  Medio ambiente  Entrevistas 
 RSSPresentación Flash de Andalucía InvestigaScience Pics - Lo nunca visto en cienciaInnova Press - Sala de prensa
   AGROALIMENTACIÓN
24 de Abril de 2009

¿ES POSIBLE CONVERTIR DESECHOS EN INGREDIENTES ALIMENTICIOS?

Innofood trabaja en Bove, un proyecto que transforma los residuos agroalimentarios en componentes para alimentos funcionales, medicamentos y productos cométicos

Tamara Velázquez

Las marcas de zumo de naranja venden su producto apelando a la facilidad de concentrar todas las propiedades de varios kilos de esta fruta en un tetrabrick por sólo un par de monedas. De lo que no hablan en sus spot es de la contaminación ambiental que genera la inadecuada gestión de sus residuos, como son las pieles sobrantes. La empresa Innofood, de origen alicantino pero ubicada en el Parque Tecnológico Ciencias de la Salud de Granada, está dispuesta a solventar ese inconveniente, entre otros, convirtiendo dichas cáscaras en fibrJosé María Fernández, gerente de Innofood.a para enriquecer otros alimentos. Esta meta forma parte del proyecto Bove, que sufraga la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA).


Bove es un estudio de viabilidad que pretende “identificar los posibles subproductos agroalimentarios originados en Andalucía y ver qué se puede obtener a través de su procesamiento”, explica José María Fernández, gerente de la empresa. “Se les podría dar cualquier uso, desde emplearlo como ingrediente en la industria alimentaria a utilizarlo en los campos farmacéutico, cosmético o, incluso, energético, para producir biocombustible”, aclara.


El método de trabajo de Innofood consiste en analizar minuciosa e individualmente los subproductos, pues “cada uno necesita un tratamiento diferente”. Hasta ahora el equipo de Fernández ha obtenido fibra para mejorar galletas, yogures o pan; antioxidantes (que también se incorporan a alimentos) e, incluso, compuestos empleados en cosmética, como extractos esenciales que se añaden a champús, geles o cremas.


Una vez que se conocen todas las aplicaciones posibles se estudia su rentabilidad, el mercado del que formaría parte y sus posibilidades industriales. Si cumple las expectativas, es el momento de iniciar el proyecto con el objetivo de alcanzar los máximos resultados económicos.


El universo creado por esta spin-off incluye otras líneas de trabajo, aparte del aprovechamiento de subproductos. La cata o análisis sensorial de los alimentos es una de ellas. Cada vez que se cambia la formulación de un producto o se crea uno nuevo, el consumidor tiene que validar sus propiedades organolépticas, es decir, que su sabor, olor, tacto y color cumplan con los requisitos que lo hacen totalmente comestible. Innofood realiza catas de turrón, zumos, chocolate, helado o productos cárnicos.


El estudio de la vida útil de los alimentos es otra rama. No se trata de ponerles fecha de caducidad sino de determinar cuánto puede durar un producto en condiciones óptimas y descubrir cómo prolongar su uso. Desarrollar alimentos nuevos a la carta es la cuarta opción que ofrece la empresa granadina.


Innofood es una compañía “desarrolladora”, dedicada a “vender su conocimiento”, indica su gerente. Su propósito es diseñar, de un modo ágil, versátil y eficaz, los trabajos que, dentro del área de I+D, le encarguen sus usuarios.


Este espíritu investigador ha formado parte, desde sus inicios, de esta compañía cuya cartera está compuesta por firmas de diverso calado, desde grandes y medianas empresas, que sólo externalizan parcialmente sus proyectos porque tienen su propio laboratorio de I+D, a “entidades más pequeñas de las que gestionamos sus estudios de principio a fin”, puntualiza José María Fernández.


Innofood presentará entre el 11 y el 15 de mayo, en la Feria Barcelona Tecnologías de la Alimentación de la ciudad condal, los resultados de sus últimas investigaciones. Entre ellos destaca un concentrado de zumo de ciruela derivado del aprovechamiento de las aguas de lavado de esta fruta que ya está en el mercado y se emplea como componente de bebidas con propiedades antioxidantes.

 

Tipos de residuos

 

Los más numerosos dentro del sector agralimentario son los restos de papel, cartón, latas o plásticos derivados del proceso de envasado inherente a esta actividad. También  están los humos y olores que emiten las industrias panificadoras cuando usan hornos. Existen otros residuos más peligrosos que necesitan una gestión especial. Entre ellos destacan los productos químicos, como los de limpieza, los equipos electrónicos fuera de uso o las pilas y baterías. Las sobras orgánicas son las obtenidas de la manipulación de productos de origen animal y vegetal. Ocupan mucho espacio y generan olores y gases durante su proceso de descomposición. Innofood transforma estos subproductos en ingredientes para la industria agroalimentaria.

 

 

Si quiere descargarse las imágenes de esta información, pincha en los siguientes enlaces:

http://www.sciencepics.org/fotos/13942-naranja.jpg

http://www.sciencepics.org/fotos/13944-innofood%202.jpg

 

Más información

http://www.innofood-idi.com/

« VOLVER[IMPRIMIR][ENVIAR NOTICIA][MÁS NOTICIAS][HEMEROTECA]

Creative Commons License
Este portal se publica bajo una licencia de Creative Commons.
Area25
Diseño web
Quiénes somos : Contáctanos : Boletín electrónico : Innova Press : Mapa web