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7 de Octubre de 2009 UN INVESTIGADOR ALMERIENSE QUIERE COMERCIALIZAR ALGAS FRESCAS PARA CONSUMO HUMANO La Lechuga de Mar presenta un ritmo de crecimiento que resulta rentable para su producción y venta. Además posee cualidades nutricionales muy interesantes. Paqui Durán Lama
Jorge Érice del Castillo es ingeniero técnico agrícola y ha centrado su proyecto de fin de carrera sobre este alga, muy famosa en China y Japón, pero apenas conocida en nuestro país. “Las únicas empresas que la distribuyen lo hacen desde Galicia”. El objetivo que se le plantea es doble; primero, establecer si la producción de este liquen resulta rentable desde el punto de vista económico, y segundo, si es factible introducir este alimento en un mercado acostumbrado a las hortalizas bajo plástico pero no a las que provienen del mar.
En el primer caso, Érice está convencido: “Los estudios demuestran que en un metro cuadrado, este alga puede crecer unos 100 gramos por día. Si extrapolamos los resultados a un cultivo intensivo en hectáreas, el rendimiento está asegurado”. Las opciones serían dos: hacerlo en su hábitat natural o en tierra, en piscifactorías. Las dos alternativas son viables. “Si se cultiva bajo el mar, tendríamos que contar con una estructura cercana a la superficie y que no estuviera expuesta a mucho oleaje, y simplemente habría que desarrollar un sistema de anclaje mediante cajas o redes”. De esta forma, la Lechuga de Mar podría crecer hasta 20 gramos por día, puesto que la planta no necesita ningún tratamiento: los nutrientes del litoral son más que suficientes.
Un recurso poco conocido con múltiples utilidades
Los avances científicos relacionados con las algas (en los que Almería está jugando un papel importate a nivel andaluz) confirman lo que ya dice la sabiduría oriental. Sin embargo, más allá de sus propiedades nutritivas, las algas poseen interesantes aplicaciones para distintos campos, desde el ámbito de la salud (estudios demuestran que poseen grandes concentraciones de luteína, sustancia que previene las enfermedades degenerativas de la vista, entre otras), hasta el campo de las energías renovables, donde las microalgas constituyen una base para la producción de bioetanol o biodiésel. Además de su utilización para consumo humano (en fresco o en seco), se puede comercializar como alimentación para peces, en el área de la acuicultura.
Más información: Marcreto Jorge Érice del Castillo Tel.: 666738303
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