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23 de Febrero de 2006 CIENTÍFICOS CORDOBESES INVESTIGAN MÉTODOS NATURALES PARA CONTROLAR LA ACCIÓN DEVASTADORA DEL ÁCARO VARROA DESTRUCTOR SOBRE LAS ABEJAS Proveniente de Asia, la varroasis se ha convertido en un verdadero enemigo para los apicultores andaluces que ven cómo sus colonias disminuyen a causa de esta enfermedad. En la actualidad el Centro Andaluz de Apicultura Ecológica (CAAPE) investiga métodos naturales para combatirla que sustituyan a los tradicionales tratamientos acaricidas M. Teresa Bemúdez Desde que en 1985 se detectara en España el primer caso de abejas infestadas por el ácaro Varroa destructor, la varroasis se ha convertido en la principal causa de muerte entre las colonias de abejas melíferas, originando la pérdida de numerosos enjambres silvestres que actuaban como polinizadores del medio natural. En la actualidad representa un importante problema para la apicultura mundial dada la alta mortalidad que provoca en las colmenas.
La varroasis afecta tanto a las abejas adultas como a las larvas, causándoles la muerte o malformaciones que les impiden realizar las tareas de la colmena. Además, en los últimos años se ha constatado una pérdida de efectividad en los productos químicos utilizados contra este ácaro, por lo que el Centro Andaluz de Apicultura Ecológica (CAAPE), dependiente de la Universidad de Córdoba, desarrolla un proyecto subvencionado por la Consejería de Agricultura y Pesca para el control de esta enfermedad con métodos alternativos que sustituyan a los actuales tratamientos acaricidas. Éstos, utilizados incorrectamente, pueden dejar residuos tanto en la miel como en las abejas, por lo que el CAAPE pretende hallar productos naturales para combatir este ácaro sin efectos secundarios para las abejas y que además preserven intacta la calidad de la miel, tal como explicó Francisco Puerta, profesor de la UCO y director de este centro. El tomillo como remedio "La solución definitiva para esta enfermedad pasa por que sean las propias abejas quienes, de forma natural, la controlen", explica Puerta. Las últimas investigaciones llevadas a cabo por su grupo apuntan a que a partir de aceites esenciales de plantas aromáticas como el tomillo puede combatirse eficazmente esta epidemia. La entrada de este ácaro en Europa no fue accidental. Hasta la década de los 70 sólo afectaba a la abeja asiática (Apis cerana) que había coevolucionado con el parásito por lo que su resistencia al mismo era alta. Las obreras de esta especie habían aprendido a extraer los ácaros de sí mismas y de sus compañeras infestadas y además la varroa sólo parasitaba las celdillas de los zánganos sin penetrar en los de las obreras. En un intento por aumentar su productividad, los apicultores asiáticos quisieron reemplazar la Apis cerana, menos productiva, por la abeja melífera (Apis mellifera), originaria de Europa, dando como resultado un intercambio desastroso de parásitos entre ambas. El comercio y los viajes intercontinentales hicieron el resto, hasta que hace algo más de diez años el ácaro fue detectado en España.
La definición que ofrece Puerta sobre la varroa es más que clarificadora: "vampiros de abejas". Según comenta este experto, durante los primeros años desde que se conoció la enfermedad murieron miles de colonias arruinando a multitud de apicultores que tuvieron que abandonar esta actividad ya que no encontraron ni la información necesaria para combatir al parásito ni los productos acaricidas para erradicarlo. Pérdida de enjambres silvestres El principal efecto dejado por la varroa en España ha sido la reducción drástica de enjambres silvestres que actuaban como polinizadores del medio natural ya que, al necesitar productos acaricidas para sobrevivir, pasaron a depender de la mano del hombre. "Las abejas realizan una acción que no se reconoce. Son las polinizadoras del medio natural y cuando faltan se nota en el entorno porque hay menos vegetación y matorral. La tarea del apicultor también está infravalorada a pesar de que en Andalucía la mayoría de ellos son semiprofesionales o profesionales de esta actividad y conocen perfectamente el manejo de la colmena a diferencia de muchos de sus colegas centroeuropeos", afirma Puerta. Una de las líneas de investigación abiertas por el CAAPE consiste en realizar una selección genética de abejas que presenten características de resistencia a este ácaro, de forma que sean ellas mismas las que actúen contra el parásito. "Testar comportamientos en la colmena es complicado. Se tiende a seleccionar ejemplares con características específicas como mansedumbre, resistencia natural a la enfermedad, alta producción de miel, etc.", explica el director del CAAPE, quien defiende a ultranza que los productos de la colmena deben ser lo más naturales posibles. La colaboración entre el CAAPE y los apicultores andaluces es estrecha. Los ensayos pasan del laboratorio a las colmenas experimentales del centro y de ahí a las colmenas de los apicultores siempre bajo condiciones controladas por los investigadores. "El apicultor es muy desconfiado y ganarse su confianza no es fácil. El ensayo de métodos naturales en colmenas profesionales entraña sus riesgos porque si no se controlan pueden suponer la ruina de la colmena y del apicultor", comenta Puerta, quien apuesta a su vez por la obtención de una miel diferenciada que compita con los bajos precios de las importadas por Europa desde Argentina o China. "Tenemos que lograr que los apicultores españoles pongan en el mercado un producto diferenciado, consiguiendo que la calidad de la miel sea francamente superior a la que viene de fuera”, explica este zoólogo y biólogo que desde hace más de 15 años se dedica a la investigación y cría de abejas. Aunque la vida en la colmena no tiene misterios para él, aún hoy siguen maravillándole algunos comportamientos de estos peculiares animales. Uno de ellos tiene que ver con las enfermedades y plagas. El instinto y miles de años de evolución han hecho que las abejas aprendan una medida muy simple para combatir las plagas: sacar los cadáveres fuera de la colmena evitando así que se propaguen las enfermedades. Más información: Francisco Puerta Dr. del Centro Andaluz de Apicultura Ecológica Tel.: 957 21 86 97 Email: Ba1pupuf@uco.es
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