José Miguel Díaz Báñez es matemático, investigador y un enamorado del flamenco. Su vida transcurre impartiendo clases de Matemática Aplicada en la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla, colaborando
en el desarrollo de importantes proyectos de investigación sobre matemáticas computacionales enfocadas a aplicaciones como la clasificación de grandes bases de datos o problemas de tráfico aéreo en aeronáutica, y los cantes por fandangos y soleares que se interpretan usualmente en las reuniones con amigos. “Nada serio”, se apresura a decir, pero lo cierto es que esa pasión que lleva gestando desde que era niño ha desembocado en el proyecto COFLA, una investigación única en España en la que las herramientas matemáticas sirven para analizar los distintos patrones musicales del flamenco.
El objetivo fundamental del proyecto radica en el estudio de los aspectos musicales del flamenco haciendo uso de herramientas informáticas y tecnológicas. Aparte del avance de investigación en sí mismo, se persigue fortalecer el estudio de la música flamenca como una cuestión académica en la universidad y divulgar las propiedades intrínsecas a este arte por distintos escenarios de investigación internacionales. Un análisis armónico-melódico-rítmico, vía extracción automática, permitirá el estudio monográfico de las formas musicales, reparando en sus características esenciales. Esto puede ser utilizado en la musicología flamenca a fin de esclarecer origen, evolución y clasificación de estilos.
El comienzo de la aventura se remonta a 2005, cuando se publicó el primer trabajo de este grupo de investigación sobre cómo hacer un estudio de similitud entre los distintos patrones rítmicos del flamenco utilizando herramientas informáticas y matemáticas. Entonces se empezó a crear lo que Díaz-Báñez define como “una nueva área de investigación llamada teoría computacional de la música flamenca”.
Con COFLA se pretende realizar una abstracción automática de las propiedades musicales del flamenco, de manera que al introducir una pista de audio en el ordenador, el software específico (que han creado junto con los investigadores del grupo de tecnología musical de la Pompeu Fabra de Barcelona), extraiga el contorno melódico, el patrón rítmico o las características fundamentales de la armonía, evitando manipular las canciones con la intervención humana.
Gracias a estas extracciones automáticas será posible identificar las diferencias entre interpretaciones y realizar agrupaciones que clasifiquen los distintos estilos del flamenco, algo especialmente complicado debido a las características propias de la interpretación del flamenco, que no se rige por partitura alguna. No obstante, según este estudio, gracias a las matemáticas es posible calcular la distancia entre diferentes melodías, lo que permite ordenar y caracterizar expresivamente esa caótica belleza de la música flamenca y usar este conocimiento para generar y procesar interpretaciones flamencas.
Biotecnología y música flamenca
Los investigadores involucrados en este proyecto están desarrollando, además, un árbol filogenético para la evolución de los estilos del flamenco como si de una especie biológica se tratara. Desde el punto de vista del patrón rítmico que define el “compás”, se pueden organizar los estilos ternarios según cinco patrones: fandango, soleá, bulería, seguiriya y guajira, utilizando para ello el ‘ADN musical’, o lo que es lo mismo, la secuencia numérica del patrón rítmico de cada estilo.
Recopilando y analizando todas las distancias con técnicas de bioinformática puede construirse un árbol filogenético que refleja las relaciones evolutivas entre las diferentes especies musicales flamencas. Esperan que esta herramienta pueda ser utilizada para, junto con otros estudios de carácter histórico y musicológico, determinar la procedencia de cada estilo, encontrar posibles ritmos ancestrales e, incluso, identificar las propiedades que hacen que exista predilección de determinados grupos de personas por ciertos tipos de estilos.
Este ambicioso estudio multidisciplinar, parcialmente subvencionado por la Agencia Andaluza para el Desarrollo de Flamenco de la Junta de Andalucía, cuenta con el apoyo de profesionales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, la Universidad Politécnica de Madrid y la McGill University de Montreal. Sin embargo, según Díaz Báñez, “se trata de una beca de un año que resulta insuficiente para un proyecto de esta envergadura y profundidad. De hecho, las librerías informáticas que se están usando han sido cedidas por amistad y ganas de colaborar de los expertos de Barcelona”, por lo que reclama más apoyo a la investigación en este campo desde Andalucía, lugar natural de este estudio.