J. García Orta
(Pregunta.-) ¿En qué marco se encuadran hoy en día los contratos en origen?
(Respuesta.-) Nosotros estamos comprobando que en la provincia de Huelva, y en el resto de España, para el impulso del desarrollo se plantea como esencial la contratación de mano de obra extranjera. Esto es así, sencillamente, porque hay una transformación social, un abandono de actividades del campo e, incluso, en el turismo y otras actividades terciarias que estaban siendo ocupadas por los extranjeros. Hoy, una parte muy importante del crecimiento económico de España se produce gracias a la presencia de trabajadores extranjeros, y concretamente los contratados en origen están repercutiendo en muchos espacios agrícolas en España.
(P.-) ¿Cuál es la finalidad de vuestra investigación?
(R.-) En nuestro proyecto de investigación, que va a durar hasta 2009, vamos a ver y estudiar un colectivo difícilmente analizable, como es el de los contratados en origen, puesto que las estadísticas están muy dispersas y están sometidos a una intensa dinámicas de cambios. En este sentido, nuestro objetivo final es proponer al Ministerio y, por qué no, al Gobierno, unas pautas para que diseñe las políticas de inmigración en relación a los Contratos en Origen. De hecho, ya trabajamos de cerca con el alcalde de Cartaya, que es un líder político de ánacional en cuanto al tema de contratación en origen. Por otro lado, también vamos a tratar de relacionar los contratos de origen con los soportes territoriales. Aquí en la provincia de Huelva está claro que son los campos de fresas, pero por ejemplo en Cuenca son los campos de ajos los que contratan, en Jaén los contratados en origen para la recolección de la aceituna son cada vez más importantes, y en Lérida y Zaragoza para la fruta. En definitiva, se trata de un proyecto con una fuerte aplicación práctica. Estamos estudiando un fenómeno social y territorial que tiene fuertes implicaciones internacionales, sobre el que vamos a arrojar luz para que los responsables institucionales puedan tomar decisiones con un conocimiento de causa más profundo.
(P.-) ¿Qué es un contrato en origen?
(R.-) En líneas generales, se trata de un contrato laboral que se realiza a una persona extranjera para que venga a trabajar, normalmente, al campo o a sectores turísticos. La diferencia de este tipo de contrato con respecto al que se realiza a otros inmigrantes es que, mientras que este último puede llevarse aquí uno o dos años, el contratado en origen va a estar en nuestro país un máximo de 9 meses y, si el trabajo se ha desarrollado bien, vuelve a contratársele al año siguiente. Los pormenores de este tipo de contrato han ido evolucionando y, actualmente, hay una serie de entrevistas de las organizaciones empresariales en el país donde se va a hacer el contrato de origen, de tal forma que velan un poco porque los que vengan aquí sean personas que conozcan la actividad agraria o turística y tengan familia en su país de origen, con objeto de evitar desarraigos que propicien los retornos y eviten las fugas.
(P.-) En los últimos años se observa un cambio con respecto a los países de origen, ¿a qué se debe este fenómeno?
(R.-) A medida que han variado las condiciones sociopolíticas y económicas de los distintos países, los empresarios españoles han tenido que buscar otras estrategias geográficas para la contratación en origen. Por ejemplo, hasta hace tres años el colectivo polaco era muy importante en España. Sin embargo, la integración en la Unión Europea, el hecho de que tengan accesible un mercado laboral bastante grande como Alemania, ha hecho que la mano de obra polaca disminuya. Hasta el año pasado era muy importante el colectivo rumano, pero Rumanía también se integra plenamente en Europa, con lo que los contratos en origen ya no funcionan de la misma forma. En este sentido, ahora se está redescubriendo el mercado magrebí, incluso se está trayendo gente de Senegal y Filipinas.
(P.-) ¿Es sólo el país de acogida el beneficiado de este tipo de contratos?
(R.-) Bueno, cabe decir que estos contratos favorecen tanto a los países que acogen como a los países de origen por diferentes factores. Por ejemplo, hay un elemento conocido como la remesa, es decir, cuando el inmigrante viene con un contrato en origen lo hace para ahorrar. Lo bueno para las familias que se quedan es que un tiempo después de la partida del familar con contrato en origen, le llega una remesa, un volumen de dinero tan importante que en global puede igualar el producto interior bruto de algunos países. Sí es verdad que existe una visión en la que se considera que nosotros nos aprovechamos sólo de la mano de obra y que cuando se termina el contrato nos desentendemos. Sin embargo, ideas como la de codesarrollo, participada por gente como el alcalde de Cartaya o por nosotros mismos, busca que el contrato de origen no sólo sea favorable para el país de acogida sino que, además, impulse proyectos a nivel institucional para las zonas de procedencia, como formación, escuelas, salud, etc. Ésta es la vanguardia del pensamiento, que la inmigración y los contratos de origen sean procesos que beneficien a todos, tanto para el país emisor como para España. Para los que llegan, para los que se quedan y para los que van a volver.
(P.-) Según la evolución marcada por la sociedad, ¿cree que se desarrollarán contratos en origen en otros sectores, además de los ya citados?
(R.-) Sí, aunque hoy por hoy es difícil de señalar cuáles. Ahora, por ejemplo, en las ciudades, con la incorporación de la mujer al trabajo, cada vez es más difícil atender a los mayores. Muchos inmigrantes, e incluso contratados en origen que llegan aquí, ven una oportunidad de quedarse cuidando mayores. Hay sectores de la vida cotidiana que están demandando bastante mano de obra. También existen otros yacimientos de empleo, como los servicios de limpieza o la construcción, que los españoles vamos dejando y los está ocupando el inmigrante.
(P.-) ¿Es la gente consciente de la importancia de la mano de obra extranjera para el desarrollo económico?
(R.-) En principio, la gente no es consciente de esta realidad. Si en un momento determinado no viniera la mano de obra extranjera, gran parte de la actividad económica de España y la provincia se vería muy resentida. Incluso los españoles no podrían ni siquiera sostener el trabajo que tienen. Por ejemplo, los contratos en origen en la provincia de Huelva para trabajar en la agricultura son en torno a 30.000, pero hay otros 30.000 extranjeros trabajando en este y otros sectores. Eso significa un porcentaje bastante alto de la población ocupada y una inyección de fuerza de trabajo imprescindible para comprender el presente y el futuro de la provincia de Huelva y de España.
Más información:
Juan Antonio Márquez Domínguez
Universidad de Huelva
Tlf: 959 219182
Email: antonio@uhu.es