Caracterizar no es lo mismo que analizar. He aquí un dato que los miembros del grupo de investigación Materiales y Construcción de la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica de la Hispalense tienen muy claro. Por eso, una de las principales preocupaciones que tienen estos investigadores es que los arqueólogos, restauradores, aparejadores, arquitectos e historiadores con los que normalmente trabajan entiendan la composición de los materiales que fueron utilizados para construir los edificios o monumentos intervenidos: “Nosotros no sólo damos una tabla de composiciones de laboratorio, sino que realizamos una interpretación comprensible para cualquier persona fuera del ámbito estrictamente científico”, especifica Javier Alejandre, responsable del equipo. Un informe que puede considerarse como una pieza más del gran puzzle que supone la restauración de cualquier construcción.
Morteros, tapiales o cerámica manchan cada día las batas de estos investigadores en los laboratorios de la Escuela de Arquitectura Técnica o el CITIUS (Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla) donde caracterizan estos materiales tradicionales encontrados en excavaciones arqueológicas y estudian patologías típicas como la arenización o la presencia de eflorescencias (proceso de cristalización de sales en el interior o en la superficie de diversos materiales de contrucción).
Otras veces el propio edificio histórico se convierte en laboratorio y Javier Alejandre y los suyos realizan medidas directamente sobre él. Posteriormente, los restauradores, con la información obtenida, deciden qué tipo de limpiezas, consolidaciones, hidrofugaciones o aplicaciones de productos específicos para su restauración y conservación son más adecuadas.
Actuaciones
Su campo de acción se centra fundamentalmente en Andalucía Occidental: el Hotel de Playacanela de Ayamonte en Huelva, la iglesia del Carmen en Zahara de los Atunes y actualmente la capilla de Santa María de Jesús de Sevilla o el monumento a las Cortes de 1812 de Cádiz, donde intentan averiguar las causas del deterioro de las rocas que lo componen, son algunas de las edificaciones estudiadas por estos investigadores.
Preguntado sobre la actuación más notable de su grupo, Javier Alejandre no duda al calificar la capilla de la Misericordia, en Arcos de la Frontera, como la intervención más significativa: “Hace unos cuatro años realizamos un informe sobre esta capilla del siglo XVI. En los nervios de su bóveda había unos elementos decorativos denominados florones que presentaban una pátina de color verde, pigmentación que estaba también presente en las ménsulas (miembros de arquitectura que sobresalen de un plano vertical y sirven para recibir o sostener algo) de las que partían las citadas nervaduras de la bóveda. Inicialmente se pensó que eran algas debidas a la humedad de las filtraciones de la cubierta, sin embargo al hacer el estudio nos dimos cuenta de que era una pintura original del siglo XVI hecha con yeso, hidroxioxicloruros de cobre y zinc (atacamita, clinoatacamita y paratacamita), pigmentos responsables de la coloración verdosa.”
Los tapiales almohades del siglo XII - XIII de la antigua muralla que rodeó Sevilla también son caracterizados actualmente por estos investigadores de la Hispalense. Así, se está describiendo su composición química, minerológica, contenido de cal, porosidad, granulometría y resistencia mecánica, datos que servirán para compararlos con tapiales coetáneos y conseguir información detallada sobre el periodo histórico en el que fue construida.
Para realizar todos estos trabajos, el laboratorio de Materiales de Construcción está equipado principalmente con maquinaria para extracción y preparación de muestras, series normalizadas de tamices para las granulometrías, equipos de vacío para determinar la paridad y prensas para determinar la resistencia a compresión o flexión.
Más información:
Javier Alejandre
Tlf.954556611
Escuela de Arquitectura Técnica
Universidad de Sevilla