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13 de Mayo de 2008 EL FUTURO DEL PLÁSTICO OLVIDA EL PETRÓLEO Y SE UNE A LO ORGÁNICO Andaltec trabaja en el proyecto Ecoplast para obtener un plástico biodegradable. La principal aplicación del producto se ceñirá a la fabricación de bolsas de empaquetar. Tamara Velázquez Las ventajas económicas y ecológicas del plástico biodegradable o bioplástico han motivado al Centro Tecnológico del Plástico, Andaltec -en Martos (Jaén)- a desarrollar Ecoplast, un proyecto encaminado a mejorar transversalmente la competitividad empresarial de las productoras de este material en Andalucía. “Se trata de un proyecto muy ambicioso que debemos ejecutar en un año”, explica José María Navarro, gerente del centro.
Del cien por cien del plástico que nos rodea en forma de bolígrafos, CDs, teléfonos, etc., sólo el 20 por ciento se recicla. El 80 por ciento restante es destruido y abandonado o se quema, produciendo en ambos casos un alto grado de contaminación. La identificación de nuevas fórmulas de reciclaje aplicada a esa elevada cantidad de productos desechados conforma la primera fase de Ecoplast. Con ella, Andaltec pretende proponer una alternativa para la reutilización, por ejemplo, de las redes de pescar inservibles. Estas artes, elaboradas con una enorme cantidad de plástico, suelen lanzarse con peso al mar, donde permanecen durante años, contribuyendo así a ensuciar el fondo marino.
La tercera línea de actuación de Ecoplast se centra en la ecología. Consiste en diseñar un plástico biodegradable con las mismas propiedades del derivado del petróleo, pero más barato, y que posibilite su destrucción y transformación en material orgánico con el paso del tiempo.
El uso principal de este bioplástico sería la fabricación de bolsas para empaquetar las compras. Este empleo constituye un mecanismo de prevención, ya que, a largo plazo, se prohibirá su distribución en los supermercados. Esta restricción se ha implantado ya en países como Canadá o China, en este último desde el año pasado han desaparecido 4000 empresas por este motivo. En EEUU es una norma muy antigua y se ha afrontado con el uso de bolsas de papel, “una solución poco ecológica, porque acaba con muchos árboles, y cara”. El hecho de que en un país europeo, como es el caso de Finlandia, haya entrado en vigor dicha medida, “nos ha hecho verle las orejas al lobo y buscar soluciones”, admite Navarro.
Actualmente, los investigadores participantes en el proyecto enfocan su labor hacia la búsqueda de laboratorios en los que sean capaces de producir bioplástico. Varias universidades, como son la granadina y la onubense, tienen las claves para su obtención a partir de cualquier materia orgánica. De este modo, es posible crear el material con polímeros extraídos de lodos, cereales, almidón, azúcar o residuos de poda, entre otros. El objetivo de Andaltec es “seleccionar el proceso más económico y de elaboración más rápida”, indica José María Navarro, para quien “es primordial actuar con cautela y buscar el equilibrio entre la materia orgánica más conveniente y las posibles consecuencias negativas que pueda acarrear la utilización de elementos que constituyan un pilar alimenticio para algunos países”.
Todas las empresas andaluzas dedicadas al plástico están interesadas en su versión biodegradable pero, aunque se ofrece en otros mercados, su precio es muy elevado, por ello el centro trabaja en su reducción. La ausencia de legislación que prohíba el empleo de bolsas de plástico ordinario, explica que no existan incentivos para motivar su uso y fabricación pero, tal y como se hizo con la instalación de placas solares, “imagino que la Junta los propondrá en su momento”, indica el gerente de Andaltec.
Más información:
José María Navarro Gerente de Andaltec Tel.: 953 555 117
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