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13 de Junio de 2006 EL CHAPAPOTE DEL PRESTIGE HA DEJADO SECUELAS RESPIRATORIAS EN LOS MARINEROS QUE LO LIMPIARON ¿La catástrofe medioambiental del Prestige hizo mella en la salud de quienes estuvieron voluntariamente retirando los vertidos? Las conclusiones preliminares de un estudio inédito de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), auspiciado por el Ministerio de Sanidad y Consumo, así lo aseveran. Úrsula Palmar "Gran parte de los marineros sufren disnea, un problema respiratorio que dificulta la práctica de ejercicio físico o de esfuerzos", explica el doctor Fernando García Díaz, miembro de la SEPAR. Para esta entidad, el origen de la enfermedad se remonta al 13 de noviembre de 2002, fecha del fatal hundimiento del buque petrolero a 52 kilómetros del cabo de Finisterre. Tras la marea negra llegó la marea de voluntarios que, al tiempo que recogían el chapapote, respiraban los gases tóxicos que desprendía el vertido. "Aquí llega el problema. Cuando la inhalación es continuada provoca una disminución de la capacidad respiratoria", añade el doctor.
Y éste es el caso de los marineros y los vecinos de la zona que se echaron a todas horas al mar, sin la protección pertinente, ante el temor de perder la pesca. Los estudios se centran en ellos. "Sobre la base de datos de un cuestionario efectuado a 6.780 individuos pertenecientes a 38 Cofradías de Pesca de Galicia, seleccionamos a 606 sujetos con una alta exposición al fuel y a otros 204 sujetos no expuestos en absoluto, para comparar", señala el grupo de estudio SEPAR–Prestige, compuesto de 10 expertos. Todos los marineros se sometieron a tres tipo de pruebas: una valoración de los síntomas que presentaban, otra para comprobar el funcionamiento de sus bronquios y un tercer examen del aire exhalado para analizar si contiene moléculas causantes de la inflamación de las vías aéreas. Los resultados preliminares de la investigación, única en el mundo por ser la primera que pormenoriza los efectos que sobre la salud humana causa los derivados del fuel, señalan que "un 15% de los voluntarios presentan los bronquios irritados, mientras que las alteraciones respiratorias más frecuentes y significativas encontradas en los sujetos expuestos son la disnea nocturna y unos niveles elevados en el aire espirado de 8–isoprostano –una sustancia relacionada con el asma–, lo que causa tos crónica y silbidos pulmonares". Aún es pronto para conocer si estas patologías se harán persistentes, según el doctor García Díaz. "Lo que si está claro es que tienden a la cronicidad porque afectan a los marineros tres años después", añade. No obstante, invita a esperar a que se publiquen los resultados definitivos para conocer este dato, lo que ocurrirá a finales de 2006. Entonces concluirán tres años de trabajo sufragados con 422.000 euros por el Fondo de Investigación Sanitaria, del Ministerio de Sanidad y Consumo. Ahora, esta incertidumbre sosegada por unos primeros resultados que demuestran los efectos perniciosos que causa el fuel y sus derivados sobre la salud humana hace plantear otra pregunta. ¿Son peligrosas las gasolineras y las petroleras? "Efectivamente pensamos que los gases que desprenden la gasolina y el gasoil pueden reducir la capacidad respiratoria de los trabajadores de estas plantas, pero aún no existe estudio alguno que lo demuestre", responde el doctor. 943 voluntarios sufrieron otros males El balance oficialefectuado en el Congreso por la Ministra de Sanidad y Consumo, Ana Pastor, subrayó que se atendieron a 921 voluntarios en Galicia y a otros 22 en Asturias, "todos ellos dentro de la casuística esperada". En concreto, presentaban irritación ocular y laríngea, dolores abdominales, de cabeza y espalda, así como alteraciones de la piel, ampollas y trastornos derivados del cansancio. La ministra destacó la situación de normalidad, "sobre todo porque la composición del vertido es muy volátil, lo que hace que la concentración de gases tóxicos en las costas sea prácticamente inexistente", aclara. Un dato que contradice un estudio de la Universidad de Santiago, coordinado por el experto Juan Gestalt, llevado a cabo en la primavera de 2003 sobre marineros y voluntarios que recogieron fuel. "Hemos comprobado que estas personas poseen un aumento de un 40% de hidrocarburos en sangre tras sólo una exposición al vertido de cinco días", asegura. Un dato muy peligroso si se tiene en cuenta la comparecencia parlamentaria en la Comisión del Prestige, en marzo de 2005, del presidente de la Federación Europea de Epidemiología, Miquel Porta. "Está demostrado que los hidrocarburos cruzan la placenta, causan abortos, malformaciones congénitas, y retrasan el crecimiento del bebé", dijo. Es más, en la XXI Reunión Científica de la Sociedad Española de Epidemiología se aseguró que "el petróleo puede causar cáncer de piel y leucemia". La Consejería de Sanidad gallega además organizó un dispositivo para analizar las consecuencias psicológicas del accidente del Prestige. Las autoridades sanitarias sospecharon que se producirían depresiones, ansiedad o trastornos de conducta por el cese de la actividad laboral. Pero no se registraron casos significativos.
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